Procesos
Al trabajo (salvo que llueva, ande mi papá con camioneta o tenga mucha fiaca) voy siempre caminando. A unas cuadras de casa, ahi a la vuelta de la calle que ahora me gusta tanto, vi hace un tiempo, un mes ponele, una gata muy linda de ojos verdes, blanca y atigrada. Andaba por ahi dando vueltas, merodeando la cuadra y en actitud un poco por demás amigable para una gata callejera.
Resulta ser que hace un par de semanas la vi sentada en el arco de la puerta de una casa donde antes había un video club, un tanto cómoda y con una mirada ya medio de inquilina. Seguí camino sin prestarle mucha atención, porque el tiempo en televisión es tirano (?).
Ayer pasé de vuelta del trabajo y la vi en el marco de la ventana de la misma casa (entre la reja y los postigos), con un platito de wiskas con alimento y un papel de diario como asiento. Me miró de reojo y siguió concentrada en su merienda.
Hoy a la mañana, cuando pasé de ida al trabajo, estaba hecha un bollito sobre el mismo papel de diario dormitando con el sol de la mañana. Abrió un ojito y me miró.
Y te juro, pero te lo juro, eh? Estoy segura que sonrió de costado.
Qué se yo, me dieron ganas de contarlo.








