Hay una vecina en mi cuadra que es un ser nefasto y muy particular. Su familia en general, es un cúmulo de gente molesta, desagradable y socarrona que inspiran en uno las ganas de encerrarse en casa y no salir hasta que decidan mudarse.
Los Pirungo* llegaron al barrio hace unos cuantos años, ocupando una de las casas de la vereda de enfrente donde antes vivÃa una viejita también bastante particular. Esta señora solÃa aguar (literalmente) los festejos del dÃa del niño saliendo a regar justo cuando tocaba el partidito de fulbo a la altura de su casa, por lo que los ñiños que se sentaban en su vereda cual tribuna improvisada terminaban como los peores barrabravas en verano regados por los bomberos. Tal vez sea un karma de la casa, estará endemoniá? No quiero adelantarme a los hechos.
El tema es que la pobre señora (pache descanse), que era buena todo el año salvo el “primer domingo de agosto dÃa del ñi-ñó”, partió hacia los campos celestiales y la casa se puso en venta. Mala señal fue el color rosa bebé con el que pintaron las paredes, más siendo acompañado con rejas color negro (oh, mai got). Al poco tiempo aterrizaron los Pirungo, familia conformada por papá, mamá, 3 chicos y perra pastor inglesa.
La primera forma en que se hicieron notar, fue con su rutina diaria de arrancar el auto (un citroën viejÃsimo y en muy mal estado) a las 6 de la mañana, en el medio de la calle y dejándolo calentar como por 20 minutos. De lunes a domingo. Quilombo.
Después la perra tuvo crÃa, unos divinÃsimos y simpáticos pompones blancos y negros y decidieron quedarse con uno, Paco*.
Paco parecÃa un bombón, hasta que se volvió un monstruo de 40 kilos que te corre, te muerde, te caga y te mea todo. Además de esto, sale a “dar la vuelta” pasadas las 12 de la noche a ladrido limpio y rompe las bolsas de la basura. Una vez volvÃamos del cine y fuimos muy amablemente con mi mamá a su puerta a alertarlos de los que el perro estaba haciendo (ya que nosotros creemos firmemente que para educar al can hay que agarrarlo infraganti) y su señora ama dijo: “ay, sÃ, qué mala costumbre, no?” Inocentemente creÃamos que ellos desconocÃan la costumbre de su mascotit, pero nos equivocamos. De hecho, más de una vez hemos visto a los propios dueños mirando y festejando la picardÃa del peluquÃn bicolor al revolear por los aires cáscaras de bananas, huevos, huesos y desperdicios en general. Espléndido.
CapÃtulo aparte son los hijos de la señora, 3 párbulos amantes de jugar el futbol a las horas más laaacas del mundo. Es más, pensé hacer este post hace un tiempo, cuando en pleno invierno, una noche que nevaba y con temperatura bajo cero, los engendritos estaban jugando un picadito a la 1 y media de la mañana de un miércoles. Suspendà el post porque consideré que la pulmonÃa que se iban a agarrar era suficiente castigo (?).
Hoy, lunes 1ro de octubre de 2007, a las 7 de la mañana, a mi vecina se le dió por cortar el pasto del jardincito de adelante. Obviamente, con una bordeadora, asà le toma más tiempo y se distiende más con la actividat… Lunes, octubre, 7 de la mañana. El único dÃa peor hubiera sido el lunes antes de las vacaciones, que te parece que si no te sacan con espátula, no vas a poder salir de la cama porque no-das-más. Lo único más horrible que te despierten un lunes de esa manera, es quebrarte un dedito del pie con la pata de alguna mesa ratona. Lo único más espantoso que empezar el lunes asà es pisar una cucaracha descalzo.
Diosito querido, nunca te pido nada, soy una ñiña buena, hago los deberes, nunca me porto mal, no le deseo mal a nadie… pero hoy, por favor, hoy hacé que la remera esa que usa la yegua de enfrente con una imagen de eva perón (!) se encoja y se encoja y se encoja hasta que la asfixie o la haga desaparecer de este planeta. Los hombres ya con quedarse solos seguro que se extinguen.
Muchas gracias.
Y que perón cumpla y evita dignifique.
* los nombres han sido modificados para preservar la identidad de la familia. Y porque solamente me sé el nombre del perro.