Good bye
Miércoles, febrero 13th, 2008Ya me están llegando los mails avisando que se termina el ancho de banda. Me parece que me vuelvo a blogger y a la mier.
Ya me están llegando los mails avisando que se termina el ancho de banda. Me parece que me vuelvo a blogger y a la mier.
Happy Birthday (inglés)
Jouyeux Anniversaire(francés)
Buon Compleanno(italiano)
Feliz Aniversário(portugués)
Yom hudelet sameaj(hebreo)
Alles Gute zum Geburstag(alemán)
Eeid milad sa’aeed(árabe)
Gefeliciteerd(holandés)
Feli’can datrevenon(esperanto)
Sen-jit khoà i-lok(taiwanés)
Beatum Diem Natalem(latÃn)
Do-gum günün kutlu olsun(turco)
Grattis pa födelsedagen(sueco)
Sheng-ir mkuà i lè(koreano)
Hro’nia Polla’(griego)
Janmadina mubaarak ho(hindú)
S dnem rozhdeniya(ruso)
Gelukkige verjaarsdag(africano)
Tillykke med folselsdagen(danés)
S’ t’astné nazoreniny(checo)
Tanjoubi omedetou(japonés)
Boldog születésnapot(húngaro)
Chestit Rojden Den(búlgaro)
Wszystkiego najlepszego z okazji urodzin(polaco)
Sook-san-wan-kert(thailandés)
Gratulerer med dagen(noruego)
La mult’i ani(rumano)
Feliz aniversari(catalán)
Hongera(swahili)
Hyvää syntymäpäivää(finés)
Un montón de palabras para decirte feliz cumpleaños. Las que no tengo son las que necesito para explicarte lo feliz que me hacés vos a mÃ.
pd: qué copados mis regalos, por favorrre
Me encontraba yo planeando una cena linda, intentando cocinar algo rico para agasajar a mi chico y principalmente para que no extrañe tanto a mi madre en su ausencia cada vez que ve un plato en la mesa puesto por mà se me ocurre deslizar la frase “¿hago matambre a la pizza?”. El comensal acepta contento de la vida y la cocinera se dispone a buscar en internec cómo se realiza dicho manjar que en realidat es especialidat de mi hermano. Pero si él puede hacerlo, yo puedo hacerlo. Además ahora tejo crochet, qué tanto (?)
No quiero dar la falsa idea de bestia bruta que no sabe cocinar, simplemente el matambre no es mi área ya que generalmente lo compro para que lo haga mi hermano y asà evito cocinar. TPero todo vuelve en la vida y este es un ejemplo de ello.
Fui al supermercado a adquirir el matambre. Todas las resetas decÃan en mayúsculasubrayadatitilantebolg que debÃa ser matambre de ternera. Matenmen, habÃa sólo de novillo. En fin, recé porque fuera un novillo tierno quee hubiera pasado una buena vida. Digamos un novillo bon vivant.
En el camino me agarró la lluvia y me hice sopa, quise parar debajo de un toldito pero una señora con mirada amenazante me escarmentó de tal manera que me sentà una prostituta tratando de invadir la esquina de otra. Obviamente crucé la puerta de casa, entré a las perras para que embarraran todo y la lluvia paró.
Ah no desalentarse. Nos ubicamos en la cocina, cada cual en su puesto: yo desgraso, Beth supervisa, Olivia pide, Perón cumple y Evita dignifica. El primer paso consistÃa en desgrasar a la bestia. Agarré un cuchillo y en ese momento se me vino a la mente la famosa frase de mi novio “en esta casa no hay un sólo cuchillo afilado”. DANG! Probé con uno, probé con otro y probé con otro más. Me acordé del afilador que no pasa hace meses y de toda su familia, aunque después me sentà mal y esperé que no estuviera enfermo ni nada, pero que se diera el dedo chiquito contra la pata de la cama aunque más no sea. Me dio asco, risa y hasta desesperación. Cuando creà alcanzar una técnica aceptable y decidà que si alguna vez me quedaba sin laburo me iba al supervea de carnicera, me di cuenta que estaba dejando al matambre con más pozos que un ñiño con varicela. El cuchillo tiene que meterse entre la carne y la grasa, pero a veces una principiante ansiosa se pasa de vuelta y le hace un tajo importante al pobre cadaver. Hablando de cadaver: a vos te digo, novillo maldito dueño del matambre imposible de desgrasar de una manera elegante y femenina: ojalá te hayas empachado con pasto seco alguna vez en tu vida!
Hice lo mejor que pude, pidiendola a todas las deidades que me colaboraran o que por lo menos no me jugaran la mala pasada de que este terminara siendo el plato favorito de mis hijos. Finalmente, logré sacar la mayor cantidad de grasa posible, dejando apenas 4 huecos importantes en la carne, la intuición me dice que que se me va a complicar a la hora del queso… pero ese será otro asunto. Por lo pronto me dispongo a bañarme, no sin antes haber mandado el siguiente sms:

Y, mi amor, cuando seamos grandes vamos a ir a la casa de mi hermano a comer matambre.
Hoy es EL dÃa para comer tortafritas y buñuelos. Estoy a dieta. Hace un mes.
Y ni hablar del desprecio por los que durmieron siesta.
Ayer con Mar revolvimos, caminamos y preguntamos, buscando el regalo deseado para el onomástico venidero de mi medio damazco*. SabÃamos que era difÃcil y por eeeeliiio efectuamos la compra una semana antes.
En medio de todo, desplegamos la teorÃa de la degradación y degeneración de la pobre y vapuleada profesión de cierto tipo de vendedor que no puedo revelar en este momento porque sino deschavo el regalo. Pero, créanme, las cosas ya no son como antes y cierto amor a una profesión loca y divertida a pasado a la categorÃa de vendedor de mc donalls.
En fin. Costó, en un momento entramos en pánico, pero finalmente nos salvaron las papas, en algún momento les contaré en dónde y quién es mi nuevo mejor amigo desde ayer que me consiguió lo que no se conseguÃa en ningún lado. The present is secure, I repeat, the present is secure.
Ahora el tema es aguantar hasta la semana que viene :S
* somos un damazco porque somos los dos medio petits. Bueno, el es medio ,yo soy 100%
Cuál es la onda con esto??

¿Babuchas para incontinentes? ¿Te c*gaste?
Mar me regaló un cuaderno donde escribo cosas de un tirón. Esta es una de ellas.
Ensayo sobre las pérdidas
Existe un tema con las pérdidas. Las hay de 3 tipos: efÃmeras, permanentes e irrevocables.
Las efÃmeras comprenden un perÃodo generalmente cierto de tiempo y, a pesar de ser dolorosas, están cargadas de esperanzas y anhelo resultado de la conciencia de la temporalidad del hecho. Un viaje de trabajo, una enfermedad poco importante, hasta la jornada escolar es más llevadera sabiendo que se recuperará algo valioso al término.
Las pérdidas permanentes son un tanto más tristes dado que queda un vacÃo en el lugar que antes estaba ocupado. Seguramente tantearemos a ciegas buscando un placebo, reemplazo o solución que nos aleje del pensamiento, del dolor… pero todo nos llevará nuevamente al sentido de pérdida tremendamente invasivo y tangible provocado por ella. El fin de una pareja, el cierre de un ciclo, incluso el final de un libro o pelÃcula muy atrapantes pueden ocasionar la tristeza de una despedida irreparable. Es parte del aprendizaje y crecimiento personal generar nuevas cosas a partir de estos cierres, aprender de los errores o guardar la enseñanza que el hecho nos quiere dejar. Las pérdidas permanentes a veces pueden ser una mera sensación: quizás la pareja no esté terminada y siempre puede volverse a leer un buen libro. Y, aunque las segundas partes nunca son mejores, el tiempo ayuda muchas veces: simplemente debemos aprender a esperar su señal.
Luego quedan las pérdidas irrevocables, aquellas que creemos se llevan una parte fundamental de nosotros. Sin eso, sin esa persona, sin ese objeto de culto o recuerdo ya no somos los mismos. Es cierto que somos un conjunto de todo aquello y aquellos que nos rodean y nos armamos de “talismanes” que nos permiten articular la persona que creemos ser. La falta de uno de esos fragmentos provoca un quiebre que puede llevar a la total destrucción, estará en nosotros formar una nuevo ser desde los cristales restantes.
En los tres casos, hay un arma infalible para evitar de alguna forma la tristeza y el desasociego: la memoria. Recordar momentos, historias, personas, colores, olores, texturas y hasta sensaciones, nos permite trasladarnos y recuperar estas cosas alejadas de nosotros. El perfume de cierta persona, la risa, las caracterÃsticas de cierto personaje de novela, el sol de una tarde añorada o una bufanda. La memoria es la mejor máquina del tiempo y nos lleva a lugares y recuerdos remotos que alguna vez supimos vivir. Con ella, muchas cosas se vuelven repentinamiente cercanas.
Por último, no quisiera terminar sin antes nombrar pérdidas menores pero cotidianas como la pérdida de las llaves, del sueño, del humor y, lamentablemente, la más triste: de la memoria.
pd: todos los meses una nueva aventura conmigo, ya lo sé. Parece el renacer de los muertos vivos 25