Del cuaderno

Mar me regaló un cuaderno donde escribo cosas de un tirón. Esta es una de ellas.

Ensayo sobre las pérdidas

Existe un tema con las pérdidas. Las hay de 3 tipos: efímeras, permanentes e irrevocables.

Las efímeras comprenden un período generalmente cierto de tiempo y, a pesar de ser dolorosas, están cargadas de esperanzas y anhelo resultado de la conciencia de la temporalidad del hecho. Un viaje de trabajo, una enfermedad poco importante, hasta la jornada escolar es más llevadera sabiendo que se recuperará algo valioso al término.
Las pérdidas permanentes son un tanto más tristes dado que queda un vacío en el lugar que antes estaba ocupado. Seguramente tantearemos a ciegas buscando un placebo, reemplazo o solución que nos aleje del pensamiento, del dolor… pero todo nos llevará nuevamente al sentido de pérdida tremendamente invasivo y tangible provocado por ella. El fin de una pareja, el cierre de un ciclo, incluso el final de un libro o película muy atrapantes pueden ocasionar la tristeza de una despedida irreparable. Es parte del aprendizaje y crecimiento personal generar nuevas cosas a partir de estos cierres, aprender de los errores o guardar la enseñanza que el hecho nos quiere dejar. Las pérdidas permanentes a veces pueden ser una mera sensación: quizás la pareja no esté terminada y siempre puede volverse a leer un buen libro. Y, aunque las segundas partes nunca son mejores, el tiempo ayuda muchas veces: simplemente debemos aprender a esperar su señal.

Luego quedan las pérdidas irrevocables, aquellas que creemos se llevan una parte fundamental de nosotros. Sin eso, sin esa persona, sin ese objeto de culto o recuerdo ya no somos los mismos. Es cierto que somos un conjunto de todo aquello y aquellos que nos rodean y nos armamos de “talismanes” que nos permiten articular la persona que creemos ser. La falta de uno de esos fragmentos provoca un quiebre que puede llevar a la total destrucción, estará en nosotros formar una nuevo ser desde los cristales restantes.

En los tres casos, hay un arma infalible para evitar de alguna forma la tristeza y el desasociego: la memoria. Recordar momentos, historias, personas, colores, olores, texturas y hasta sensaciones, nos permite trasladarnos y recuperar estas cosas alejadas de nosotros. El perfume de cierta persona, la risa, las características de cierto personaje de novela, el sol de una tarde añorada o una bufanda. La memoria es la mejor máquina del tiempo y nos lleva a lugares y recuerdos remotos que alguna vez supimos vivir. Con ella, muchas cosas se vuelven repentinamiente cercanas.

Por último, no quisiera terminar sin antes nombrar pérdidas menores pero cotidianas como la pérdida de las llaves, del sueño, del humor y, lamentablemente, la más triste: de la memoria.

6 opinólogos para “Del cuaderno”

  1. Manofebrero 4th, 2008 a las 1:38 PM

    Coincido casi plenamente. Las segundas partes algunas veces fueron buenas, e incluso superaron a las primeras partes. O quizá sea eso que hablás en las pérdidas efímeras. Será que las circunstancias nos deparan una segunda parte sin ser segunda, una continuación de lo mismo sin ser lo mismo.
    Y la pérdida total es una pena o una alegría (depende del cristal con que se mire o de si vemos el vaso medio lleno o medio vacío). En mi experiencia la pérdida de personas casi siempre es una pena. Exceptuando el caso en que me llevó a conocerte a vos, que siempre es una alegría.

  2. pulga atómicafebrero 4th, 2008 a las 3:26 PM

    quién lo hubiera dicho, no? :) te amo

  3. Ajenjofebrero 4th, 2008 a las 10:54 PM

    Byron decía algo así, no recuerdo las palabras exactas. Los recuerdos de los momentos tristes, nos devuelven la tristeza. Recordar la felicidad de otros tiempos no nos devuelven aquella felicidad, solo nos recuerdan su perdida. Tal vez no estaba tan equivocado Lord Byron, que en el mundo prima la tristeza como moneda corriente, y la felicidad es un bien escaso, afortunado quien lo encuentre.

    En otro orden de cosas ¿te dijeron alguna vez que escribís muy bien?

    beso
    A

  4. pulga atómicafebrero 5th, 2008 a las 10:33 AM

    Ey, pero muchas gracias, Ajenjo! Se ve que me tocó algún otro gen de mi abuela poetiza aparte del de la altura y las migrañas :S ajajja

    Besos, muchas gracias por pasar!

  5. gallofebrero 8th, 2008 a las 9:54 PM

    pulga… sublime!!!

  6. Edumarzo 3rd, 2008 a las 4:45 PM

    esto es excelente
    y como yo vengo diciendo hace rato, es cuestion de tiempo para que puedas alguna vez publicar algun libro, es muy bueno tu blog ameguita

    besos

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