- Este post lo escribà la noche del 22 de agosto, me hice la piola y dije: lo publico mañana. El blog espichó hasta hoy, je. -
Es raro como, naturalmente, adoptamos determinadas posiciones sin siquiera darnos cuenta. SÃ, hablo de algo fÃsico. No, no hablo de sexo*.
Me refiero a esas determinadas posturas, maneras y tics que desarrollamos a lo largo de la vida. Algunos dicen que vienen por herencia genética: muchas veces me comentan que tengo gestos y formas de hablar de una prima que veo una vez al año con suerte y que no sé que antigua parienta era igual. Además, me como las uñas y nunca me volvieron demasiado loca, porque mis tÃos abuelos paternos hacÃan lo mismo obsesivamente.
Sin embargo, por ejemplo, tengo un gran amigo que tiene formas, gestos y hasta el carácter de su queridÃsimo papá que es del corazón y con el que no comparte genes, entonces es cierto también que somos producto de nuestro ambiente. Todo lo que pasa a nuestro alrededor repercute en nosotros y de niños somos unas tremendas esponjas que no paramos de absorver todo lo que vemos.
Por otro lado, como individuos únicos, desarrollamos nuestras propias caracterÃsticas: para dormir, tengo que colocar los pies de determinada manera (que no me sale explicar) que es bastante rara y hasta medio incómoda, muchas veces me duele un poco un pie. Mi mamá dice que lo hago desde el dÃa en que nacà y que ni mis hermanos, ni ella, ni mi papá, ni nadie que se acuerde, hace lo mismo. Será alguna posición que adopté estando en su panza? Será que no me entraban bien las paticas y me inventé ese enrosque loco? Chau genética, adiós imitación: entra en escena la posición autodidacta (?)
Pero la pregunta en este momento seguramente sea: a qué viene todo este planteo loco, agarrado de los pelos, anecdótico y hasta medio al pedo?
Sucede que hace unos instantes estaba recostada, en una posición demasiado cómoda, en la que una de mis manos estaba acurrucada dentro de la órbita de mi ojo, sin embargo con un cálculo tan exacto que ningún dedo apretaba el mismo. La sensación de comodidad y la sorpresa por tremenda nimiedad fue la que armó todo este planteo en mi cabeza, llegando a lo más importante: por qué, si tengo tantos elementos (genéticos, por imitación y propios) e inconcientemente soy tan hábil, el 70% del tiempo soy tan torpe, me podés decir?
Debe ser porque mamá nunca aprendió a andar en bicicleta.
*viste que no era de eso, nadie quiere imaginarse a las personas con quien comparte genes en esas posiciones