Hace mucho que no rezo. Siempre pienso que por ahi estoy molestando, ocupando la lÃnea que necesita de manera urgente alguien más. Si estoy bien, allá saben que estoy bien y si estoy mal, siento que no merezco pedir por las estupideces que me pasan.
Osea, convengamos que el mundo se está yendo al demonio poquito a poco y hay tanta gente… Además, siempre que pedà algo, me salió al revés. En mi ADN hay una patita que es la de aprender las cosas de la manera trabajosa. La suerte la tenÃa mi nono y se la llevó toda con él.
No es que esté pesimista, sino que ahora trabajo una hora más temprano y aparte anoche no dormà bien. Si hago un recuento de cosas, no me va mal, simplemente no me va como yo quisiera. Porque, digamos que si saco promedio, serÃa 1 buena contra 1 y media o dos regulares /barra/ malas. Y viste que dicen que la felicidad es la unión de los momentos buenos, uno no puede decir: sÃ, soy feliz; porque ese no es un estado permanente.
Pero es que hace tanto que me preguntan: cómo estás? y yo contesto: todo tranqui. Porque a pesar de que no está todo mal, tampoco puedo decir convencida que está todo bien. Octubre se está haciendo largo, capaz que porque septiembre pasó volando y no alejó lo suficiente a agosto que siempre se hace notar pero por su mala onda.
Y bueno, que por eso no escribà nada, porque digamos que estas cosas deberÃan hablarse en terapia, pero como para terapia hace falta plata y justamente la plata es uno de los temas por los que necesito terapia… nada, 3+3 ya ni me da 6, figúrate.