Cosas viejas de agosto, 2009


Cumplidor

Lunes, agosto 31st, 2009

Agosto se fue como se tenía que ir: dejándome la sensación de que es el mes más pancho y odioso del año. Gracias, agosto, vos sí que no me defraudas, eh

Pequeñas ironías de la vida

Sábado, agosto 29th, 2009

No encuentro mi ejemplar de “Ensayo sobre la ceguera”, sé que está delante mío, pero no lo logro ver.

La última travesura de Jo

Miércoles, agosto 26th, 2009

Como despedida de los 20s (hoy falta justo un mes para cumplir 30 años) se me ocurrió, medio por casualidad, releer el primer libro que tuve, que leí justo hace 20 años. Me acuerdo que fue a esa edad (9 recién cumplidos), porque me lo regaló mi mamá después de mi cumpleaños ese año que justo nos habíamos mudado a Mendoza.

Se trata de “Bajo las lilas”, de Louisa May Alcott. Es un ejemplar chiquito, lindo, de biblioteca billiken, esos de tapa dura y dorso rojo, con ilustraciones siempre en las páginas equivocadas y que muchas veces no correspondían a los personajes. Leyéndolo me dí cuenta de dónde viene mi costumbre de leer por capítulos, el fastidio que me genera dejar un capítulo a la mitad, porque en ese momento me sentía grande siendo capaz de leer capítulos enteros, que ahora me causan gracia porque al ser una edición infantil, no superan las 5 páginas.

Después de “Bajo las lilas”, no pude parar y seguí con “8 primos” y “Rosa en flor”, dos libros con los que me acordaba que de alguna forma me había identificado mucho. Tomándolo ahora, calculo que todo pasaba por la conexión que tiene la protagonista con sus primos, que yo había dejado de ver con la frecuencia casi diaria que tenía cuando vivíamos a la vuelta, en Buenos Aires.

Tengo la suerte de tener una edición de “Mujercitas” que no es infantil, sino que venía en un libro sobre escritoras inglesas que me regalaron hace un tiempo mis hermanos (justamente, para otro cumpleaños). Entrando cada vez más en los libros de Louisa, empecé a darme cuenta de cuántos de los valores y principios que llevo desde hace tanto tiempo conmigo vienen de ahí. Qué inteligente fue mi mamá al regalarme esos libros que casi que podrían haber sido escritos por ella.

De repente me había comprado los 2 libros siguientes de la serie, porque tenía el cuarto mirándome, esperando para que lo leyera (los que leí originalmente, eran de la biblioteca del colegio). Me sorprendí al ver que me acordaba los títulos de los capítulos (como el título de este post, un capítulo muy divertido de “los hombrecitos de jo” y que me encantaba porque en él vuelve mi personaje favorito) y los contenidos de cada uno. Me di cuenta por qué me gusta leer 2 veces los libros que me gustan y repetir casi adictivamente el autor hasta agotarlo, me acordé por qué me gustó siempre que me dijeran Nani (tan parecido a Nan, una de las chicas de los dos últimos libros), encontré mucho de mi forma de escribir en esas páginas y reviví cómo se me partió el corazón cuando, entre los 9 y los 12 años, me enteré que no todas las historias tienen finales felices.

Ahora que soy “adulta” y veo las cosas de otra manera, lamentablemente, mucho más realista que en aquella época, entiendo lo importante que fue que todas esas enseñanzas me llegaran, que tuviera “amigos” en los libros y que los personajes simples y a la vez profundos, se sintieran tan reales. Seguramente les debo a ellos mucho de mi imaginación y mis ganas de seguir leyendo. Mi gusto por los libros, por comprar un libro más allá de para leerlo, porque está bueno el diseño, porque me gusta el papel o la tapa, porque es un libro.

Seguramente este post no sea leído hasta el final por muchos, o no le encuentren interés alguno. Pero, en honor a la Nani de 9 años que se sintió hace 20 años una más al lado del hogar de los March, necesitaba escribirlo.

Hice esto

Lunes, agosto 10th, 2009

Para la beba más linda del munnnnnnndo! Feliz día, pequeña María Paz :)
Jacinta/Ramona