Cosas viejas de ‘clases con la pulguis’ Categoría


Reality post

Viernes, octubre 21st, 2005

No, señoras y señores, no les contaré sobre el reality chow de mi vida que implica las funciones de una precaria ama de casa y una cachorra con el hocico azul por haberse robado un carbónico del fondo. Tampoco voy a involucrarlos en el reality de mi cuadra, que en realidad sería un excelente remake de “El conventillo de la paloma”.

No, prepárense, porque ha llegado la hora de una nueva clase de arte. Hoy: Realismo.

Recordarán que ya tratamos temas tales como el Neoclásico y el Romanticismo. En este último vimos cómo se fueron gestando nuevas ideas que le daban por el ocote al clasismo que llevaba un par de sigletes impuesto.

Pues bien, el siglo (XIX, léase 19, no equisiequis, animalito de Dios) se iba acabando y con él la cordura. O la falta de la misma, dependiendo de la óptica que queramos darle al tema y la cantidad de vueltas de tornillos que nos estén haciendo falta.

En fin, la cosa es que las revoluciones estaban a la orden del día, los artistas estaban medios podridos de todo y el pueblo empezaba a ser protagonista de su propia historia. Sumemos todo esto y llegaremos a la conclusión a la que el buen amigo Corot (junto con varios otros) llegó de que la cosa no daba para más: “Seamos realistas” dijo y creó el Realismo, con la misma convicción que el mosquito que te pica el talón a las 4 de la mañana y te tiene rascándote el resto de la noche acordándote de todos sus antepasados mosqueriles.

Claro, gorda, basta de pintar reyes y demás asociados a las monarquías, dejándolos lindos encima, cuando por ahi tenían una napia insostenible. Basta de escribir las azañas de un gran duque que en realidad hacía todo para levantarse más minas.

Así pues, apareció por ejemplo el querido Charles Dickens que nos hace hasta el día de hoy llorar a moco tendido por las desventuras de David Copperfield (no, el antecesor de Harry Potter no, este hacía magia para poder comer nomás) y todo tipo de historias en las que la gente muerta de hambre era la protagonista. Porque sí, era lo que estaba pasando, la plata la tenían unos pocos y los demás se las arreglaban como podían… bueno, dicen que el mundo es un ciclo que se repite constantemente… Prosigamos.

En el campo de la pintura, se comenzaban a pintar temas “reales”, sí, soy redundante, es mi blog, che. Esto ya lo veníamos viendo desde el Romanticismo, pero ahora no se escondía tanto el asunto: “Al pan pan y al vino vino” Y al panpan Albino vino (sí, malísimo. Once again: es mi blog, aguantátela :P ) Escenas de la vida diara, trabajadores realizando sus labores, hasta fucilamientos! Se empezaban a dejar de lado las formalidades clásicas. Si la doña era gorda, pues los rollos no se ocultaban más y si la ñata estaba para estética, pues qué pena que todavía no existía Nip/Tuck: a cantarle a la guanaca!

Ville D'avray - Corot
Es importante destacar un toque al amigo Manet (con a, el con O viene en la clase que viene) que era un apasionado por la obra de Goya y otros artistas españoles. Además el muchacho era un marino frustrado, por lo cuál viajaba mucho y le encantaba tener amiguitos en todos lados. La onda es que Manet era basicamente un copado capaz de hacer un megamix de todo lo que iba aprendiendo, por lo cuál sus aportes a la pintura de la época es destacable. El pibe te metía la fuerza de goya, los planos de las estampas japonesas, la temática de Delacroix y todavía le quedaba tiempo para ser él mismo y agregar lo suyo.

Olympia - Manet
Así es como el arte toma una nueva dirección completamente copada y nunca antes vista, de la mano de caballeros (y algunas damas también) que se la jugaron por el cambio.

Niñis, nos vemos la próxima clase, espero que la hayan aprovechado y recuerden que es todo un delirio mío. Si realmente les intersa el tema: agarren una enciclopedia… no muerden, che!!!

Impresionante

Jueves, octubre 20th, 2005

Título fácil si los hay, ya lo sé, pero no me sobre exijan que hoy es domingo :P

Párvulos de mi alma, hoy retomamos una vez más las clases de arte. La profe se ha tirado a chanta, ya lo sé, pero no por ponerme a tomar sol, sino todo lo contrario (en algún momento les comentaré sobre el asunto). Ya hemos hablado del neoclásico, el romanticismo y el realismo (los linkines los pongo al final de la leccioncita, si no me canso cuando termino de escribir). Es hora de hablar del Impresionismo, uno de mis movimientos favoritos.

Como recordarán, grandes cambios estaban sucediendo en el mundo, los finales de siglo siempre traen aparejados momentos decisivos y esta no fue la excepción. Había un muchacho llamado Claudito Monet que se fue a estudiar un toque a Inglaterra y a conocer qué era el “realismo” de la mano de artistas tales como Turner. Ahí aprendió un par de cosillas interesantes y cuando volvió se lo comentó a su pandilla.

Porque claro, si existe un movimiento marcado por la fraternidad (además del jinete azul que veremos en otro momento) éste sería el impresionismo: resulta que un grupete de artistas franceses gustaban de reunirse en un barcito (onda “polémica en el bar”, pero con gente con cerebro) a tomar unos cafés y dios sabe qué más y comentar sus experiencias pictóricas. Si tuviéramos la máquina del tiempo o nos prestara don JJ Benítez su caballo de Troya (porfa, haceme un google de esto, porque tenés que leer ese libro tarde o temprano) podríamos haber pasado por la veredita francesa de este cafetín parisino y ver a Monet (padre del impresionismo), Manet (que era como el papá del grupo, más viejito y pionero del realismo ¿te acordás, o no estudiaste para hoy?), Degás (un chico bien que amaba la pintura y los tules, no, no seas mal pensado…), Cezanne (uno de los más ñiños del grupo) o Renoir (retratista impresionista por excelencia) entre otros. Estos eran sólo algunos miembros del movimiento, quizás sean los más importantes, o en una de esas no, simplemente son mis amigos, viste? Y les prometí que salían en la foto :P

Bueno, el asunto es que Monet llegó medio enloquecido del UK con nuevas ideas que en conversaciones con sus cómplices empezaron a tomar forma de debacle. Porque Claudito había empezado a salir a pintar a la calle, para obtener imágenes “reales”, tratando de salir de los temas clásicos pictóricos. Pero un día se le hizo tarde y se dio cuenta que el cuadro no le estaba quedando igual. Entonces dijo: si tan solo me hubiera durado un toque más la luz… la luz… LA LUZ!!!!!!!!!

CHAN

Acaban de presenciar un trunque en el arte, damas y caballeros. Claudio se dio cuenta que el realismo estaba copado, pero que el arte ya no podía ser algo estático. Las cosas no eran iguales todo el tiempo, dependiendo si había sol, sombra, si era de mañana, tarde o noche, todo cambiaba. La luz, como centro de la vida, debía ser centro del arte también. Entonces empezó a experimentar con este asunto.

Pero, qué onda, loco? – Decía Clau – No me alcanza el tiempo para nada!!!

Y charlando con los muchachos, se dieron cuenta que había que achicar los lienzos, porque las pinturas de metro y medio no iban más, era imposible captar una escena que duraba como mucho una mañana en semejantes tamaños. Y que pintar todo derechito tampoco redituaba. Entonces se mandaron a hacer enchastres, hasta que llegaron a una técnica de pinceladas cortas, yuxtapuestas (que buena palabra, no me contradigas) y rápidas, lienzos chiquititos, fáciles de transportar y cubrir, y mezclas de color sobre la misma paleta, no por una cuestión de velocidad solamente, sino que también era una joda bárbara :P La idea era que el expectador, con su propia visión del cuadro, mezclara los colores y generara la imagen final.

Ahora, yo no sé si da dan cuenta de la importancia de todo esto?? El arte siempre fue un medio de expresión y comunicación, pero los temas tratados por ahí eran identificables para unos pocos. De repente, la vida cotidiana se empezó a plasmar en pequeños pero hermosos cuadritos. El arte empezaba a calar más profundo en la gente.

Monet y sus muchachos trataron de exponer sus cuadros, pero luego de que Claudio lograra presentar su cuadro de una imagen portuaria, todo cambió. Apareció en la galería una vieja agreta que dijo: “Ayyyyyyy, gorrrrrdaaaaa, que impresión!!!!” (juro que son sus textuales palabras) y sin saberlo, le dio nombre al movimiento. Claro, las obras de los muchachos eran “impresiones” de escenas de la vida cotidiana, ningún cuadro podía ser igual a otro, por el simple hecho de que todo momento es irrepetible.

amanecer de monet
Pero de todos modos, a las viejas agretas, que eran las que ponían la papota y las galerías, no les gustó el cuadriten de Clode. Suerte que los muchachos eran duros de roer e insistieron y empezaron a crear sus propias galerías, cambiando la forma en la que el arte en general se movía hasta el momento.

Así, cada uno de ellos, siguiendo sus intereses particulares, investigaron a fondo el fenómeno de la luz y la “impresión” que la vida causaba en sus ojos. Monet siempre siguió pintando prioritariamente paisajes. Llegó a tener una familia grande y una casa con jardines espectaculares con un jardinero permanente que de hecho “construía” sus cuadros. Monet diseñaba lo que quería pintar y el jardinero lo sembraba. Paradójicamente, murió muy viejito, de una gripe que se agarró pintando bajo la lluvia, de lo obsesivo que era. Un dato copado es que la casa de Monet hoy en día no es sólo un museo, con sus jardines intactos, sino que lo que era su estudio, es una residencia de 3 estudiantes que son becados para pasar ahi un año.

uno del jardín de Monet

Renoir (lady di?? Renoir!! Renoir!!!! – si no viste Amelié, te quedaste afuera del chiste :P ) se dedicó a las escenas de la vida y a los retratos. Resulta que se había casado mucho más joven que los demás y tenía una familia que mantener. Luchó a muerte por el impresionismo y logró que aceptaran esa técnica en los cuadros que pintaba por encargo.

almuerzo de Renoir
Degas, como ya dije antes, era un chico de familia bien. Le encantaba pintar bailarinas (por eso los tules, mente podrida) y de hecho puedo decir que son las más hermosas que jamás haya visto. En él el fenómeno de la luz tomaba otro significado completamente diferente. Degás se estaba quedando ciego y su interpretación de la luz es por demás interesante, por momentos triste y melancólica y siempre sumamente profunda. Sus líneas son más indefinidas, técnica que es precursora de otros movimientos.

Degas
Por último, Cezanne siguió investigando sobre el tema y pasó por otras variantes de impresionismo que veremos más adelante. Ah, qué, pensabas que esto se terminaba acá? No, querida, todavía queda mucho, mucho mucho por contar :)

Cezanne

Bueno, viste que fue largo, pero interesante (como debería ser más de una cosa en esta vida, you know) La próxima seguimos con el neo y post impresionismo. Stay tunned, te va a gustar :D

“Soy romántico, y qué?” (goya dixit)

Viernes, septiembre 23rd, 2005

Ya que empezó la primavera y volviendo de unos exquisitos masajes que me hizo un muchacho muy guapo (ampliaremossss) considero que ha llegado el momento de retomar las clases de arte, párvulos queridos.

La ansiedad por llegar al impresionismo es amplia, mi público (consistente de gabu y nadie más) me lo exige. Pero en honor a la historia, la cronología que explica muchas cosas y los almanaques creados hace siglos, debo hablar antes del Romanticismo.

Como hemos aprendido anteriormente, Napoleón “moldeó” una parte del movimiento neoclásico a su conveniencia. De modo tal que estaba todo orientado a dejarlo a este buen señor bien parado y de ser posible, más alto.

Pero siempre hay un rebelde, alguien que se opone a la autoridad, un infiltrado en las masas chupa medias, una esperanza! En este caso, el buen señor Eugène Delacroix (en Francia) y el estimadísimo señor Francisco José de Goya (en España).

Estos muchachos estaban medios podridos de toda la movida imperial. “Las infantas me tienen las paletas saturadas de pintura” decía Pancho. “La mujer del enano está más loca que una cabra” acotaba Nito. “Yo empiezo a pintar lo que se me canta” dijeron los dos.

De esta manera empezaron a mezclar sus gustos por temas mitológicos e históricos con acontecimientos políticos y sociales del momento. Porque era muy fácil decir: “ah, yo me pinto la barca del Dante, porque el libro me gustó más que la película”. El romanticismo fue mucho más allá: “loco, vamos a avivar giles, la cosa no puede seguir así”.

Goya era el retratista real, por lo tanto se le complicaba el asunto (no se puede vivir del amor, dijo calamaro), pero siempre le metía al cuadro alguna pista de lo que andaba pasando. Así un perro medio decrépito acostado en un rincón podía representar la injusticia de un monarca, por ejemplo.
goya
Delacroix por su parte, también metía púa todo lo que podía. Sus cuadros tocaban temas sociales y políticos. Intentaba mostrar la realidad que se vivía, siempre bajo el marco de la mitología y lo medieval, como para despistar a los nabos, que por lo general siempre son los que mandan.
Delacroix
Los principios formales seguían dentro de los cánones clásicos que se usaban desde casi siempre, salvo que Nito empezó a darle otro tipo de dinamismo a su arte. Había más caos y movimiento en su obra. No todo estaba bien paradito y en su lugar, como esperando la foto.

¿Querías otro elemento para la salsa? Lo tengo! Nanih nunca te defrauda, mami! La influencia de África, lugar muy topis en ese momento (como Punta del Este, viste, gordi?), empezó a modificar la paleta de colores, la iluminación de las obras y agregó cierto tono misterioso y simbolismos para nada despreciables.

Estos muchachos, poniendo su granito de arena, empezaron una movida muy importante. “Las cosas como son” dice la publicidad de la cerveza. Más allá del chiste, a partir de estos artistas, muchos otros empezaron a jugarse. Goya utilizó el desnudo fuera de un tema mitológico, Dios mío! A la pobre maja la tuvo que vestir después para que no lo dejaran sin trabajo. Increíble, si nos ponemos a mirar la cantidad de desnudos que habían en las grandes obras artísticas más codiciadas en esos momentos. Ah, pero una mina en bolas romana de hace no se cuánto y gordita no es lo mismo que otra en bolas en un tren pero que está bárbara. Muchachos… es momento de progresar.

Lo cierto es que no todos los artistas fueron políticos, pero la situación social de su época influía y de gran manera en la obra de los mismos. Nadie está exento a la realidad, por más sustancias raras que fume.

Bueno, mis alumnitens, esto ha sido todo por hoy. Nos vemos la próxima, cuando finalmente hablaremos de realismo y a posteriori, de impresionismo (calma, gabu, ya llega!!)

pd: tomen todo esto como de quién viene: yo, que estoy más loca que un paraguas

¡¡¡¡Interesantísimo!!!!

Martes, septiembre 20th, 2005

Vamos a hablar un poco de arte (al estilo nanih). Bueno, no sé si es tan interesantísimo para todos, pero no me digan que el título no los enganchó? Tengo todo el marketing encima, nene, qué te pasa? :P

Comencemos por el Neoclasicismo:

Resulta que había un señor medio petizo, medio inteligentón llamado Napoleón (me salió un verso sin hacer esfuerzo). La cosa que este don, medio traumado por su altura seguramente (ya que soy chiquito, hago todo a lo grande), decidió conquistar toda Europa.

En principio le fue bastante bien, seamos sinceros. Después, bueno, Dios hay uno solo (y acá no voy a agregar el chiste fácil argentino de que usaba la camiseta con el nro 10). Así que como cuando lo del titanic que dijeron: “ni Dios nos hunde el barco” y Dios les dijo: “sí, che?”, Mr Bonaparte dijo: “YO me agarro todo lo que haya en mi camino y digo que es Mío” y Dios le dijo: “el fresquete que vas a pasar en Rusia, papi, no te lo olvidás más”.

Resulta que Napo (para los amigos) era fana de Alejandro Magno. Aspiraba a ser un gran estratega de guerra como él y decidió además tomar el ejemplo del Ale que, lugar que conquistaba, lugar que estudiaba. El romanito consideraba (muy bien, creo yo, por lo menos hasta la siguiente coma) que cada lugar tenía su identidad y debía conservarla, obvio que dentro de lo posible y rindiéndole culto a él “sino para qué caracho me mando a conquistarlos, loco!”.

De este modo, Boni (para los parientes) trató de hacer eso, pero mezclándolo todo, reforzando la tendencia iluminista actual (de ese momento… a ver si me captás) de imponer las reglas de arte griegas y romanas. Dejar de lado el rococó que abundaba en ese momento (que ricas las galletitas rococó, me antojé ahora) y empezar a refinar la línea y contenidos en las artes, volviendo a las tendencias clásicas pero bajo un nuevo concepto más humanista, más lógico imponiendo la razón a los sentimientos (por eso neoclasicismo: neo=nuevo, clásicismo=clásico, osea: el nuevo clásico de los domingos).

Ojo, todo esto no lo inventó Monsieur Napoleón. A él le gustaban los cañoncitos y los soldaditos de plomo. Pero creyó que este movimiento que se estaba gestando lo representaba muy bien y decidió darle el empujón que le hacía falta.

En algunas le salió bien, en otras obtuvo unos engendros medios raros que la verdad no daban pie con bola. Pero bueno, todo sea por amor al arte (?)

Así es como nos encontramos con estructuras mucho más modernas que el Partenón o el Coliseo, pero que siguen con los mismos principios estéticos y dimensiones (lo cuál a veces era poco conveniente, sino miren el congreso de nuestra nación, todo apretujado ahí: no hay espacio para eso, che!!)

congreso que está pintado porque no secionan
Bueno, alumnitos míos, mentes a las que intento (de)formar, queridos de mi vida, burritos empacados, polluelos adorables… esto ha sido todo por hoy. Van a ver que los voy a sacar buenos! Pronto hablaremos del realismo e impresionismo (que se la re aguanta, loco!).

El blog de la pulga educa, el blog de la pulga entretiene, y yo te digo contenta: hasta la clase que viene!!!

pd: al leer esto hay que tener demasiado en cuenta que es una interpretación demasiado libre mía, porfa :P